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El Nuevo Gabinete

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domingo, 11 de noviembre de 2007

Crisis de Representacion Politica

Actualmente se entiende por representación el acto mediante el cual un representante -gobernante o legislador- actúa en nombre de un representado para la satisfacción, al menos en teoría, de los intereses de éste. La representación política está emparentada con la idea de control y de responsabilidad del representante. El representante lo es porque se somete a la fiscalización de sus representados. El elegido debe actuar con responsabilidad respecto de las exigencias de la ciudadanía que lo sostiene, debiendo lograr que se cumplan las exigencias normativas de esa sociedad, de manera que si no son satisfechas le será retirada la confianza. En nuestros sistemas políticos esa retirada de confianza sólo es posible, de no mediar delito, en las siguientes elecciones, lo que no deja de afectar a la idea de que el pueblo, merced a su carácter soberano, es el que siempre decide en democracia.
A pesar de esta optimista definición sobre la representación política, con sólo echar un pequeño vistazo a la realidad social y cultural argentina esta visión se desmorona. Pues, actualmente los ciudadanos ya no eligen representantes del pueblo que velen por los intereses de la sociedad, sino que se eligen individuos que velan por sus propios intereses, rara vez demostrando un interés genuino por los ciudadanos en su accionar. El alto grado de corrupción, especialmente en países periféricos con situaciones económicas, sociales y culturales precarias, sumado a una serie de factores han contribuido a la actual crisis de representación política donde ya no se elije al mejor sino al mal menos peor. Lejos están los tiempos en que la política se apoyaba en ideologías, ideales e ímpetu por lograr el bienestar del pueblo.
A continuación se esbozaran distintas teorias sobre las posibles la crisis de representacion politica

Pérdida de Confiabilidad
Tanto en los partidos como en el Poder Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial. Esta perdida es causada por los casos de corrupción sino por la misma naturaleza del sistema político que permite una concentración de poder hegemónico por parte del Poder Ejecutivo. Un claro ejemplo es el actual mandato del Presidente Néstor Kirchner, quien controla la mayoría en el poder Legislativo (tanto en la Cámara de Diputados como la de Senadores) y quien ha demostrado la influencia que se puede ejercer desde un Poder a otro al modificar el Consejo de la Magistratura y cuestionar el funcionamiento de los jueces de la Cámara de Casación Penal, sometiéndolos a juicio político. Esta tendencia en Latinoamérica a concentrar el poder en forma vertical, junto a los innumerables casos de corrupción, han contribuido a instalar en el pueblo poca confiabilidad en las instituciones políticas. Los incumplimientos programáticos también causas desconfianza, pues, hay una distancia creciente entre promesas electorales y decisiones políticas.

Situación Social Declinante
En los últimos 15 años la pobreza ha aumentado considerablemente, así como la desigualdad. En este marco se han producido dos procesos paralelos. Por un lado una culpabilización a los políticos por esas situaciones y por el otro una desrenponsabilización de otros actores como empresarios, gerentes y organismos internacionales.

Pérdida de las identidades colectivas:
Lo colectivo desaparece y cada sector de la sociedad se vuelve más paralelo y persigue sus propios deseos de conquista, perdiendo definitivamente la acción colectiva, la acción productora de solidaridad y cambio social.

Debilitamiento de la relación representantes-representados:
a) El ciudadano mayoritario queda excluido de otros mecanismos de acción política que no sean el voto en elecciones periódicas.
c) El Estado nacional es cada vez menos el depositario exclusivo de la soberanía para ceder en la práctica sus facultades a centros del poder capitalista mundial.
Hay una la reducción de la política a administración de un mínimo de cuestiones públicas por elites tecnocratizadas que, si bien siguen requiriendo la legitimación del sufragio, buscarían su orientación política en el poder efectivo constituido por el poder del capital, local y trasnacional.
Hoy el ejercicio práctico de la ‘soberanía popular’ se reduce a la selección de un equipo de gobierno u otro en la instancia electoral, pero el diseño de las políticas no cambia. El sistema político sufre los efectos de la situación: Corrupción generalizada, desmovilización de las bases de los partidos, profesionalización creciente de la dirigencia, indiferenciación entre las propuestas de todos los partidos convertidos en 'atrapalotodo',etc.

Encuestas
Con la declinación de los partidos políticos, y desaparecida la seguridad que proporcionaba la estabilidad de la adhesión, los conducción política ha pasado a estar regida por objetivos a corto plazo, ignorándose los objetivos a largo plazo. Es así como los sondeos de opinión se han transformado en una carrera detrás de la última encuesta donde la historia política de los movimientos no llega más allá de la última encuesta y donde se gobierna realizando una puesta es escena, es decir, lo que importa no son las políticas implementadas en sí mismas, sino el efecto que tendrán en la opinión pública. No importa gobernar en función del bienestar del pueblo, sino gobernar para generar imágenes positivas en la opinión pública.

Falta de Legitimidad
En este punto cabe preguntarse si el voto ocasional puede legitimizar un sistema político. La actual apatía política, el desinterés por parte de la gente de todo lo relacionado a lo político, no sólo ha propiciado la crisis de representación sino que también ha hecho que se cuestione sobre la legitimidad del actual sistema política, ya que los encargados de elegir a sus representantes, no sólo carecen de la información suficiente para realizar una decisión informada sino que además no tienen interés en saberlo, por lo cual su participación política se reduce al momento del voto. ¿Puede un sistema político sostenerse y legitimarse en un acto sobre el cual los individuos se interesan poco y nada? Pues, en Latinoamérica a habido una tendencia creciente de no votar al mejor candidato, ante la inexistencia de los mismos, sino de votar al candidato menos peor. ¿Alcanza esto para legitimar la democracia?

Globalización
En el marco de la globalización, los estados nacionales pierden soberania a medida que las decisiones pasan a ser tomadas por importantes entidades financieras mundiales y grandes empresas multinacionales. En este contexto, en gran parte de las políticas públicas significativas intervinieron organismos internacionales, bancos de inversión, etc. Importan más las exigencias establecidas por estas corporaciones transnacionales que los debates parlamentarios o la opinión de la población
Eduardo M. Basualdo ha pergeñado el concepto de ‘transformismo argentino’ como una modalidad particular en que los grandes grupos económicos generan los mecanismos para la ‘cooptación’ de los partidos existentes y los intelectuales ligados a ellos, ante la inexistencia de un partido de derecha y en el que el factor ideológico como herramienta de cooptación pierde importancia frente a los factores materiales. La internacionalización creciente del capitalismo, la concentración del poder en una red mundial montada por el gran capital y sus ramificaciones, restringen las posibilidades de entender la construcción democrática como tarea de alcance nacional. Lo local necesita ser pensado como un punto de partida por una disputa mundial, para una articulación de los partidarios de la democracia genuina y las propuestas económicas alternativas. A la globalización de los poderosos debería oponerse no la defensa de los estados nacionales, en nombre de la ‘ruptura de la dependencia’, sino la búsqueda de una globalización ‘desde abajo’ o ‘invertida’, que internacionalice cada vez más las protestas y las propuestas alternativas.

Esta crisis de representación fue causa y consecuencia de la actual crisis que sobrellevan los partidos políticos.